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A diferencia de lo que mucha gente piensa sobre la cirugía estética, una intervención quirúrgica no comienza cuando entramos en quirófano ni termina cuando me quito los guantes. Esta frase que mis pacientes me han escuchado tantas veces, ilustra con sencillez y claridad algo que me parece esencial de entender: el éxito de una cirugía, sea del tipo que sea, no depende solo de la realización de un procedimiento técnicamente correcto. Existen otros factores tan importantes o más a tener en cuenta para que todo vaya correctamente, el resultado sea el previsto y la experiencia de operarse sea positiva.

 

 

Factores que influyen en una cirugía estética

 

1.- Estado general preoperatorio y vida sana: los riesgos de tener complicaciones serias si tienes enfermedades muy severas (cardíacas, pulmonares, autoinmunes…) se multiplican. Por eso hay que sopesar muy bien en la valoración en consulta si eres o no una candidata adecuada para realizar una intervención.

Cuando la balanza del beneficio/riesgo se inclina negativamente, los riesgos son excesivos y te desaconsejamos que te operes. Ocurre lo mismo con la toma de medicaciones que alteran la coagulación (como el Sintrom). Afortunadamente la gran mayoría de las mujeres que nos visitan son sanas y a muy poquitas se les dice no por razones de estrictamente de salud.

Respecto al tabaco, que cierra los vasos sanguíneos y disminuye la irrigación (y por tanto la vida) de los tejidos, depende sobre todo del tipo de cirugía a realizar. Cuando los despegamientos son amplios (como en la abdominoplastia) o hay que remodelar intensamente los tejidos (como en las reducciones mamarias y en las mastopexias), mi recomendación es de dos meses mínimo sin fumar para poder operarte. De lo contrario nos arriesgamos innecesariamente a tener problemas con la cicatrización, que los tejidos pierdan vitalidad y se necrosen y a que las heridas puedan abrirse.

Correr semejante riesgo en una intervención electiva (es decir, no obligatoria por motivos de salud), son inaceptables bajo mi punto de vista, y no tiene sentido ir a quirófano con tantas papeletas para que las cosas no vayan como todos deseamos.

 

2.- Peso adecuado: La cirugía estética no soluciona la obesidad. Puede ayudar a mejorar determinados aspectos muy concretos del contorno corporal, pero su objetivo no es hacer que adelgaces. Es por ello que en ocasiones invitamos a las pacientes a perder algo de peso antes de la cirugía para asegurarnos su mejor estado de salud preoperatorio y que los resultados de la intervención (habitualmente en liposucciones, abdominoplastias y reducciones mamarias) serán óptimos. Si bajas peso a posteriori, parte del resultado se perderá al disminuir la tensión en los tejidos que hemos readaptado con la cirugía.

 

3.- En manos de un profesional cualificado, sensato y de confianza. Para que todo vaya bien es esencial ponerse en las manos adecuadas. Un profesional con titulación oficial de especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora y que pertenezca como mínimo a la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).

La confianza generada en la consulta es muy importante, ya que debe escucharte, comprenderte, captar tu idea y tus gustos y aconsejarte según su conocimiento y su experiencia. Algo en lo que nadie piensa y que considero absolutamente clave es valorar si ese profesional se hará cargo de una posible complicación que pueda surgir, la detectará tempranamente y estará capacitado para solucionar un eventual problema. Y, sobre todo, que no te sentirás sola. Te acompañará, te explicará y hará todo lo posible para actuar en tiempo y forma. 

 

Instagram y la fiebre de los selfies hacen mucho daño y crean expectativas que no son verdaderas, ya que la gran mayoría de las imágenes divinas que te muestran pertenecen a cuerpos que no son el tuyo y muchas de ellas están claramente retocadas.

 

4.- Expectativas realistas. En paralelo al punto anterior, los cirujanos plásticos explicamos con detalle lo que podemos y lo que no podemos esperar del resultado de una intervención. Es muy importante que seas totalmente consciente de las expectativas, ya que la biología humana implica en ocasiones respuestas inesperadas del organismo a pesar de haber hecho todo correctamente. Hay cosas modificables y otras no modificables porque tus propios tejidos nos limitan. Y hay que intentar saberlo siempre antes.

Ver fotos de pacientes operadas no está mal, pero me parece mucho más interesante comentarlas juntas en la consulta, buscando casos de mujeres con características similares a las tuyas. En este sentido, las redes como Instagram y la fiebre de los selfies hacen mucho daño y crean expectativas que no son verdaderas, ya que la gran mayoría de las imágenes divinas que te muestran pertenecen a cuerpos que no son el tuyo y muchas de ellas están claramente retocadas. 

 

5.- Instrucciones postoperatorias. Suena muy evidente, pero cumplir las recomendaciones de reposo postoperatorio es totalmente necesario para que todo evolucione correctamente. Las posturas al dormir, los movimientos de los brazos, el retrasar la vuelta al gimnasio… todo tiene un porqué con mucho sentido, para que las modificaciones que hacemos en quirófano no se estropeen y puedan llevarnos a una complicación severa que incluso requiera una re-intervención urgente, por ejemplo, por un hematoma en el pecho después de hacer un esfuerzo inadecuado.

En cuanto a las cirugías de contorno corporal es esencial la incorporación de un extra de contenido en proteínas en la dieta postoperatoria. A menudo aprovechamos este tipo de intervenciones para motivaros a seguir un estilo de vida basado en el autocuidado, prestando más atención (aunque siempre sin obsesiones) a lo que comes (cantidad y calidad), a cómo descansas, a cuánto haces por mover tu cuerpo. En definitiva, un verdadero cambio de chip en el estilo de vida, transformando el “torturarse con dietas y machacarse en el gimnasio” en “cuidar tu salud y tu bienestar interior y exterior.”

 

6.- Paciencia en el post. Ciertos cambios serán muy evidentes desde el primer minuto. Sin embargo, el tiempo que el cuerpo necesita para adaptarse y hacerse a la cirugía suele ser un mínimo de tres meses. Durante el postoperatorio es habitual una etapa inicial más molesta seguida de una segunda etapa algo más cómoda en la que queréis veros ya al 100%.

Algunas intervenciones como el aumento de pecho dependen en gran medida de la adaptación de los tejidos al nuevo volumen y a la nueva forma, lo que requiere tiempo. En el contorno corporal, todavía con mayor intensidad. Los avances de los últimos años en cuanto a drenaje linfático y recuperación rápida han beneficiado mucho a nuestras pacientes en cuanto a velocidad de bajada de la inflamación y mejoría de las molestias. Pero hay ciertos procesos biológicos que solo el propio cuerpo puede realizar (readaptación, retracción, remodelación) y que requieren de unos tiempos en los que recomendamos paciencia y tranquilidad.

 

Debemos abordar estas cuestiones en la consulta y resolver todas tus dudas para que cuando llegue el momento de verte en la camilla estés tranquila, relajada y con total confianza en el proceso y el equipo que te va a atender. Esta experiencia suele ser un bonito recuerdo lleno de ilusión por los cambios que llegan y por eso quiero que tengas en cuenta estos consejos para que tu cirugía estética y su postoperatorio sean seguros y llevaderos.

 


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