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La toxina botulínica, más conocida por su primer nombre comercial para uso estético, bótox, es un relajante muscular que inyectado de manera precisa en ciertos músculos de la cara, consigue estirar la piel de las zonas tratadas, a expensas de una menor fuerza en la contracción de los músculos relajados.

 

La sesión de aplicación de la toxina dura escasos minutos y es prácticamente indolora. Habitualmente tratamos frente, entrecejo y patas de gallo, según necesidad de cada paciente. El efecto relajante que produce no es inmediato: comienza suavemente alrededor del segundo o tercer día y, de manera progresiva, aumenta hasta estabilizarse alrededor de la segunda o tercera semana tras el procedimiento.

 

En los primeros días es habitual tener una sensación efímera un tanto nueva (no molesta) debida a que los músculos se adaptan al nuevo estado de relajación. Cuando la técnica está correctamente realizada y la dosis es correcta, no hay pérdida completa de la movilidad ni la cara queda inexpresiva y es para ello muy importante que los puntos de inyección estén totalmente personalizados a tu anatomía y funcionamiento muscular.

 

Cuando la técnica está correctamente realizada y la dosis es correcta, no hay pérdida completa de la movilidad ni la cara queda inexpresiva y es para ello muy importante que los puntos de inyección estén totalmente personalizados a tu anatomía y funcionamiento muscular.

 

La duración media del efecto relajante muscular y, por tanto, de la mejoría del aspecto general de la piel y el alisado de las líneas de expresión, es de 4 meses y medio. Igual que el inicio del efecto, la desaparición es también muy gradual. Existe una cierta variabilidad entre personas, hay pacientes que tienen efectos que rozan los 6 meses, pero no es lo más frecuente. La primera vez que te aplicas la toxina sí es común que el efecto dure algo menos, cerca de los tres meses y medio, debido a que la fuerza muscular es intensa y los músculos cada vez contraen con menos fuerza a medida que repetimos las sesiones.

 

 

¿Cuándo es el momento idóneo para repetir si me ha gustado el resultado?

 

Con la mayor parte de toxinas (Bótox, Disport, Azzalure, Vistabel) suele recomendarse esperar al sexto mes, para que el efecto relajante haya desaparecido por completo y no solapar efectos. Sin embargo con la toxina que yo utilizo, Bocouture, es posible adelantar la reaplicación ya que no crea anticuerpos que pudiesen reducir el efecto de la toxina a largo plazo, tras sucesivas repeticiones del tratamiento. Por este motivo, porque consigo con ella resultados realmente naturales y porque se conserva en perfectas condiciones a temperatura ambiente (sin necesitar cadena de frío en congelador), elijo esta marca por encima de todas las demás. No existen diferencias significativas en cuanto a duración de los efectos ni intensidad entre las marcas de toxina: cada especialista suele elegir aquella con la que más cómodamente trabaja.

 

La gran mayoría de mis pacientes no suele esperar a los seis meses para repetir el tratamiento. Normalmente suelen venir y aplicarse de nuevo la toxina cuando las líneas de frente, entrecejo y/o patas de gallo comienzan a permanecer en reposo, debido a que los músculos implicados en su aparición vuelven poco a poco a recuperar la fuerza de contracción.

 

 

¿Después de haberme puesto bótox estoy obligada a seguir haciéndolo?

 

En absoluto. Los efectos son totalmente reversibles y vuelves al punto de partida. En ocasiones los músculos no vuelven a coger la enorme fuerza inicial que tenían, con lo que conseguimos retrasar los signos de envejecimiento de la piel de la zona que te trataste. Pero nunca va nada a peor por haberte puesto bótox, ni te esclaviza en absoluto en un futuro. Si la experiencia y el efecto te gustaron, repites. Si no estuviste cómoda, dejas que se pase y listo. Pero lo cierto es que la enorme mayoría repite porque el resultado es espectacular y muy natural, siempre en manos expertas.

 

En definitiva, es un procedimiento rápido y cómodo, con efectos progresivos y espectaculares cuando se aplica con conocimiento, con sentido común y con buen gusto. Sería idóneo que los laboratorios pudiesen formularlo con una mayor duración (un año sería magnífico) pero lo cierto es que ninguna marca dura más que otra.

 

Es verdad también que también encontramos ciertas diferencias en cuanto a intensidad y duración del efecto en función de otros factores que no conocemos aún (quizá momento del ciclo menstrual, grado de estrés,…) y que podrían explicar que pacientes que llevan años tratándose con la toxina botulínica de repente tengan una sesión cuyo efecto les dura más de lo habitual en ellas. La investigación futura por parte de los laboratorios probablemente nos traiga novedades al respecto en pocos años, ya que este producto tiene un éxito mundial arrasador y nuestra experiencia diaria con pacientes muy satisfechas, que repiten, lo confirma.

 

Si tienes preguntas, no dudes en consultarnos, la primera consulta es gratuita. Puedes pedir cita aquí.

 


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